El texto que ha presentado el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente trata de dotar de cierto poder de negociación (el normal) a las pymes, sobre todo las del campo, para lo que prohíbe ciertas «prácticas abusivas».

               Una de las principales medidas es que «la asignación del espacio» de los productos y su «posicionamiento» en los lineales se deberá ajustar a criterios «no discriminatorios».

               El código añade que la jerarquización de los productos «se llevara a cabo asegurando la igualdad de condiciones competitivas de todas las marcas».

               Por otro lado, las empresas, sobre todo las de la distribución comercial, que se adhieran al Código se comprometerán, también, a no usar a su favor la información confidencial que le faciliten las marcas industriales.

               Por ejemplo, si una compañía de detergente comunica a un hipermercado que va lanzar un nuevo e innovador envase, ese hipermercado no podrá usar la idea para su detergente de marca blanca.