De la palabra latina “testatio mentis”, que significa “testamento de la voluntad”, proviene  TESTAMENTO.

El testamento es una declaración voluntaria de una persona expresando lo qué quiere que se haga con sus bienes después de su fallecimiento.

Hacer testamento no es obligatorio, pero puede ser una inversión en tranquilidad por la seguridad jurídica que aporta y evita problemas a los herederos, en caso de no existir, se aplica la Legislación Nacional o Autonómica correspondiente en cada caso, de cómo han de repartirse sus bienes cuando falta. Es un acto revocable, lo que implica que el testador puede modificar su testamento cuantas veces quiera mediante el otorgamiento de un nuevo testamento que deja sin validez el anterior.

En el testamento hay que decir a quién se quiere dejar los bienes y cómo repartirlos entre los herederos.  Si no hay testamento, habrá que formalizar lo que se denomina una declaración de herederos ante Notario, qué es un documento público que define quiénes son los parientes con derecho a la herencia. Para ello, hay que adjuntar una serie de documentos (DNI del fallecido, certificado de defunción, certificado del Registro de Actas de Última Voluntad, Libro de Familia…) y dos testigos, en  principio, que conozcan a la familia del fallecido, pero que no sean parientes. Sí, según la Ley, los herederos son hijos de hermanos o parientes de grado más lejano, la declaración de herederos la tiene que hacer un Juez.

Haciendo un poco de Historia, el concepto de herencia iba a ser fundamental para entender el misterio de Cristo. En el  Nuevo Testamento emplea la noción de herencia para expresar los conceptos fundamentales de la Revolución  Cristiana, “Si nosotros somos hijos, somos herederos, herederos de Dios, coherederos con Cristo…» (Romanos  8, 17).

Ya en “Las Siete Partidas” de Rey Don Alfonso X el Sabio, se habla del testamento, qué fue un cuerpo normativo redactado en Castilla. Estos documentos intentaban crear un código jurídico unificado en el Reino, algo que se puede observar con el título original que recibió la obra “Libro de Las Leyes” que posteriormente en el siglo XIV sería cambiado al de “Las Siete Partidas”. En la Partida VI habla del tema de los testamentos, herencias, desheredamiento y tutela de bienes de menores .

En España, lo de dejarlo todo atado y bien atado, no es una práctica muy habitual. La dejadez a la hora de poner por escrito los últimos deseos, llevó a que entre 2000 y 2008 el Estado heredase más de 54 millones de euros, de personas que no habían testado y que no tenían parientes más próximos del cuarto grado.

En la actualidad es más sencillo, tan solo reflexionar para no dejarles a nuestros herederos más problemas. Sí quiere asesoramiento sin compromiso al respecto, puede ponerse en contacto con Bartolo@asemur.es

Pepa Sabater